El sol salía distinto en la mañana de este domingo en el cielo zamorano. Y es que la ciudad iba a vivir la mayor fiesta deportiva de lo que va de temporada, con la visita de, por la mañana, el Palencia Baloncesto y, por la tarde, Unionistas de Salamanca. En lo que concierne al baloncesto, el CB Zamora recibía a uno de los grandes rivales de la categoría. El equipo palentino, recién llegado de ACB, visitaba el feudo zamorano, y no lo haría solo. Centenares de aficionados ataviados con su característica elástica morada colmaron las gradas del Ángel Nieto y enmudecieron por momentos a la hinchada local.
En lo deportivo, el encuentro comenzó como un constante intercambio de golpes, y con la igualdad por bandera. En el seno del equipo dirigido por Saulo Hernández, la premisa era clara: seriedad absoluta durante los 40 minutos. Y con eso en mente, los jugadores del combinado zamorano cuajaron un gran primer cuarto, logrando incluso llevarse el parcial por 20-18 con un gran Nikic. No obstante, durante el segundo cuarto, el Palencia Baloncesto, comandado por Krutwing y Oroz, le dio la vuelta a la situación y logró ponerse por delante. Además, el CB Zamora no terminaba de afinar la puntería y cometía errores de cara al aro.
No obstante, el CB Zamora no bajaba los brazos y, arropado por su gente, no dejaba de apretar y seguir peleando por cada balón como si fuera el último. Finalmente, y con dos tiros libres anotados por Palencia para poner fin a la primera mitad, el combinado castellano se iba al descanso con 4 puntos de diferencia sobre los zamoranos. Todo estaba por decidir para la segunda mitad y el CB Zamora no quería que se escapara la undécima victoria en una ocasión tan especial. Finalizaba el tercer cuarto con el empate en el marcador, 53-53, y todo parecía indicar que la emoción iba a ser máxima hasta el último instante de encuentro.
El Palencia Baloncesto golpearía primero con un triple, pero enseguida respondía el CB Zamora y mantenía el intercambio de golpes como la tónica dominante del partido. Ninguno de los dos equipos dejaba escapar al otro y aprovechaban la más mínima ocasión para hacerle daño a su rival. El combinado palentino se encomendaba al tiro exterior con un Kunkel especialmente acertado desde la línea de 3. Restaba apenas un minuto y medio y el CB Zamora se encontraba con una ventaja de un punto sobre los palentinos. Cada acción a favor de los locales era celebrada como una gran victoria, y es que el Ángel Nieto comenzaba a ver el triunfo cada vez más cerca.
Finalmente, el marcador reflejaría un definitivo e histórico 84-77 y los zamoranos, tras los tiros libres de Walker que ponían al CB Zamora con la ventaja de tres puntos, habían convertido el Ángel Nieto en una fiesta. Nikic fue ovacionado con un Ángel Nieto coreando su nombre. La conexión entre grada y pista era total y quedaba en feudo zamorano una de las grandes victorias de la historia del CB Zamora.
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