Estaba todo preparado para que Francisco Carricajo recibiera su homenaje anual gracias a Luz Penitente. Era marzo de 2020 y Zamora no sabía, como el resto del mundo, como iba a cambiar la vida. Desde entonces, dos Semana Santas que no han salido a la calle a causa de la pandemia, muchos actos clausurados y la intención de ir recuperando poco a poco el pulso con la ciudad.
Por eso, el aniversario de Luz Penitente ha sido distinto, más íntimo, con menos ruido en la calle porque no ha habido cornetas y tambores rompiendo el silencio por las calles del casco antiguo, con dos actos muy interesantes el viernes y el sábado y con un colofón final con la Banda de Música Maestro Nacor Blanco poniendo labanda sonora a este décimo aniversario.
El concierto comenzó con un repaso a lo más destacado de los 10 años de Luz Penitente y con el spot de este año antes de que Rubén Santamaría dedicara el primer poema del día a Luz Penitente. Crucifixión fue la primera marcha que sonó mientras la pantalla enfocaba a Anselmo Esteban pintando el cuadro en homenaje al Churri.
El Nazareno de San Frontis, Getsemaní y otras de las marchas más emblemáticas de la Pasión zamorana se dieron cita en un día en el que la Semana Santa volvió a sonar en el Ramos Carrión.
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